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Esta serie de modelos, a la venta desde hace más de treinta años, sigue convenciendo fuera de las carreteras asfaltadas, tanto para usos privados como profesionales. La fabulosa historia de la Clase G comienza en 1979. A lo largo de los años, sus distintas versiones han experimentado innumerables mejoras técnicas y actualizaciones, sin perder en ningún momento su carácter singular.

No se echa nunca atrás – En ninguna situación.

La Clase G brilla con una técnica acreditada. Por tanto, se mueve con soltura por cualquier terreno. Soluciones ingeniosas de Mercedes-Benz aseguran que este modelo siga avanzando aunque sólo una rueda tenga suficiente adherencia al suelo.

Los tres bloqueos de diferencial de la Clase G se conectan individualmente y en el orden lógico establecido. De ese modo, el conductor puede adaptar las características dinámicas del vehículo al entorno por el que se mueve. Si una rueda tiende a girar en vacío, se distribuye la fuerza entre las ruedas con mejor tracción.

En casa en cualquier terreno – Gracias a la técnica moderna.

Para afrontar el reto de circular campo a través, el conductor cuenta con una desmultiplicación para todo terreno en la caja de transferencia. Para activarla basta con pulsar el interruptor low-range.

Con ello, la caja de transferencia pasa de la desmultiplicación convencional a la específica para todo terreno. A baja velocidad y con la máxima tracción, el vehículo puede alcanzar una capacidad ascensional de hasta el 80%. Otros innovadores equipos técnicos hacen de la Clase G el todoterreno ideal.

  • Interacción perfecta: en la Clase G, la tracción integral permanente, la caja de transferencia sincronizada y el sistema electrónico de tracción 4ETS trabajan conjuntamente a la perfección.
  • Gracias a sus ejes rígidos, el recorrido largo de la suspensión y una altura libre sobre el suelo de 21 centímetros, la Clase G Todoterreno no se deja impresionar por ningún obstáculo. Y la profundidad de vadeo de 60 centímetros le permite superar cauces o zonas embarradas.